Vivir bajo amenaza

sicopata

De algún modo todos los seres humanos pasamos nuestra vida bajo amenaza desde el instante mismo en que nacemos. Infortunios, enfermedades, pobreza, desastres naturales, accidentes etc. están siempre a la vuelta de cualquier esquina,

Por fortuna mecanismos psicológicos insertados sabiamente por la naturaleza en nuestra mente inhiben la percepción de esas probabilidades, ya que de otro modo la angustia consecuente seria tan intensa que no tardaríamos mucho en suicidarnos.

Pero a medida que crecemos y maduramos aparecen amenazas mas reales derivadas de las relaciones con otros seres humanos, la mayoría de las veces producto de nuestras propias elecciones y decisiones.

Puedo hablar de esto por experiencia propia, porque vivo hace diez años bajo la amenaza permanente de ser separada de mis hijos por parte de un sicópata con el que estuve casada que motivado por su despecho feminoide ha hecho de perseguirme y mortificarme la razón de su vida, tarea en la que cooperan con gran entusiasmo actores institucionales tanto de Francia como de la Argentina como relataré a continuación.

Una puede pensar que de tanto soportar permanentemente la amenaza podría llegar a  acostumbrarse, pero no. Es una presión constante y abrumadora.

Dicho lo anterior, paso a relatar lo ocurrido a partir de un juicio promovido por mi ex marido supuestamente para lograr un régimen de visitas amplio que le permita llevarse a los chicos “de vacaciones” a Francia … y nunca más devolverlos, por supuesto.

En ese juicio repentinamente aparece en el expediente una nota del cónsul francés en Buenos Aires pidiendo una audiencia con el magistrado para “constatar el estado de salud física y moral” de mis hijos.

Pasaré por alto los detalles de este vodevil para ir a lo que realmente importa. Se hizo la audiencia a pesar de la oposición de mi abogado, concurrieron el cónsul, su asesor legal y una asistente social del consulado por una parte, por otra la abogada de JD, el defensor de menores y la asistente social que supervisa las visitas, el juez y mi letrado.

Y aquí viene la sorpresa, aparece en la audiencia un alto funcionario de la Cancillería argentina y sin decir agua va le pide al juez la palabra y se despacha con un encendido discurso a favor del derecho del ciudadano francés, afirmando que fue ignorado por las autoridades argentinas.

El funcionario, después de decir que venía enviado por el mismismo Canciller, denostó sin filtro al cónsul argentino en París que había otorgado la autorización de residencia permanente de los chicos en Argentina a pedido del padre, a la funcionaria de la cancillería argentina que en 2011 rechazó el pedido de restitución, a la jueza que dictó la primera sentencia, a la Cámara de Apelaciones y a la mismísima Corte Suprema diciendo que todos se habían equivocado y que nadie se había tomado el trabajo de revisar bien la documentación porque si lo hubieran hecho los niños debían haber sino retornados a Francia porque el padre nunca autorizó que vivieran en Argentina y que cuando firmó la autorización el cónsul argentino en París de ese momento lo había confundido al no explicarle bien que estaba firmando su consentimiento para que los chicos vivan con la madre en Argentina.

Mi abogado estaba estupefacto. Que un funcionario de la Cancillería argentina viniera expresamente a alegar en favor de un sujeto extranjero en contra de una ciudadana argentina y descalificando hasta a la Corte Suprema no estaba en sus libros. Cuando pidió la palabra y empezó a refutar cada uno de los dichos del funcionario éste visiblemente molesto comenzó a farfullar frases ininteligibles interrumpiendo al letrado y cuando vio que se quedaba sin asunto le pidió permiso al juez para retirarse. En otras palabras como se dice coloquialmente vino a tirar la rata muerta sobre la mesa y se rajó.

Un episodio extrañísimo que nos dejó a todos asombrados e intrigados. Estuvo mal el juez, que le permitió vomitar toda su perorata sin pararlo, porque supuestamente la audiencia era para tranquilizar al cónsul francés sobre “la salud física y moral” de sus conciudadanos no para tratar abiertamente de influenciar al magistrado. Semanas más tarde vendría la explicación de esta intervención de la Cancillería que para nada fue un exabrupto sino que estaba fríamente calculado en el marco de una operación política de alto nivel destinada a complacer a funcionarios franceses como relataré en una próxima entrada porque es de película … de terror.

Por ahora sólo contar que la cara del Cónsul francés cuando vio entrar en la sala a Constantino con su metro 75 a los 12 años y Claudine desenvuelta como una diva que le estaba haciendo el favor de escucharlo fue para alquilar balcones. Es que el perverso de mi exmarido le había pedido que intervenga porque los chicos tenían “retraso madurativo” y no eran “atendidos debidamente” y se encontró con dos personitas más saludables que él mismo y sumamente inteligentes. La maldad humana no tiene límites, no respeta ni a los niños y no tiene el menor reparo en usar la mentira y toda la porquería que encuentra a mano para lastimar y mortificar al objeto de su obsesión, o sea quien escribe estas líneas.

Pero como relataré más adelante este asunto de mis hijos en realidad sorprendentemente ya trascendió las fronteras de un litigio particular entre dos personas para convertirse en un asunto entre Estados donde tengo que luchar no sólo contra el continuo asedio judicial de mi ex cónyuge, no sólo contra el estado francés, sino ahora también contra la complicidad de … ¡Funcionarios de mi país!

Que no tienen empacho en utilizar su posición y los mecanismos estatales para favorecer oscuros intereses foráneos aunque ello importe perjudicar a mi familia y poner en duda la idoneidad de funcionarios y magistrados argentinos.

Una película sin final

hikikomori
Si alguna vez tuve la esperanza de que un día se terminara la persecución de mi ex marido y esta angustia de no saber que va a pasar con mis hijos debo decir que, si me pasó, fue un sueño de verano.

Cuando la Corte Suprema argentina dio por tierra con la pretensión de JD de llevarse los niños a Francia por cierto sentí un gran alivio y por un momento tuve la ilusión de que podríamos llegar a un acuerdo, ilusión que duró menos que un suspiro

Fracasada su intentona de quitarme a mis hijos en castigo por haberme resistido a su esquema mental machista y violento y a sus tácticas psicológicas luego se vino con el subterfugio de la ampliación del “régimen de visitas” que ya relaté en otra entrada, para lo cual contrató a una abogada “especialista” que intente persuadir a los jueces de que lo dejen llevarse a los chicos de “vacaciones” a Francia. Por supuesto para no traerlos nunca más escudándose en la sentencia francesa que lo favorece.

Ahora en vista de que su avivada no tiene muy buen pronóstico se vino con otra: pretende que se ejecute en la Argentina la sentencia a su favor que obtuvo en Francia, país que, como dije, tiene como política de estado retener a cualquier costo los niños franceses en su territorio por dos motivos: el envejecimiento de su población y la avalancha inmigratoria procedente de África y de los países árabes, que ya representan un importante porcentaje de su composición demográfica y en unos años más la igualarán.

En el curso de este nuevo  ataque judicial  se produjo una importante novedad que me despierta mucha preocupación. La señora jueza que entendía en la causa se jubiló y fue reemplazada por un suplente cuya actuación me genera serias dudas sobre su imparcialidad, razón por la cual mi abogado lo recusó para que se aparte del expediente.
En breve relataré el episodio judicial que despertó mis sospechas sobre el juez y que fue el primero que me abrió los ojos sobre algunos aspectos de este asunto que luego resultaron realmente sorprendentes porque me revelaron la dimensión de los intereses en juego que provocaron la irrupción desembozada de la política al más alto nivel en la lucha por mis hijos. Hasta ahí yo pensaba que lo mío era un asunto privado exclusivamente judicial con esporádicas injerencias diplomáticas. Estaba totalmente equivocada.

La última mirada de Blue

Para salir un poco de los temas judiciales que seguro aburren a los lectores de este blog voy a relatar una historia que en cierto sentido desnuda los agujeros oscuros de la personalidad de quien hoy pretende castigarme sacándome a los chicos, y de mínima, tenerme en un estado de angustia permanente con la espada de Damocles de la justicia que nunca se sabe para donde va a disparar.

En la Argentina yo tenía una perra que se llamaba Blue. Era una dálmata. Sensible, cariñosa, le gustaba tomar sol, acompañarme. Perdía cantidades industriales de pelo, tanto que parecía que había nevado sobre el piso, por lo general al cambiar las estaciones, pero también si se ponía nerviosa.

Con su hocico siempre rosado y sus ojos coquetamente delineados como con rimmel.

Vivió 15 años, porque la tuve que dormir, pero por si fuera por ella hubiera vivido 100 más. Era correntina, palo duro de roer. Pero corriendo gaviotas en la playa se rompió los ligamentos cruzados de las dos rodillas cuando tenía dos años. Y el veterinario me anunció que a los 4 ya no iba a poder caminar. Pero gracias al amor y a los cuidados llegó a los 15. Y hubiera podido llegar a muchos más si no hubiera sido por la negligencia de lo que la cuidaron en mi ausencia durante un viaje, y mea culpa, mi credulidad.

Y por eso, a pesar de que la eutanasia era inexorable, yo siento que la maté. La maté con mi falta de personalidad para salir de la jaula psicológica en que me había metido mi ex marido.

Era una perra que vivía por mí. Y yo me abusé, no cuidé ese hilo de vida que la mantenía. La dejé con personas que me hacían sentir que yo era nula y que ellos la iban a cuidar mejor. Y cuando volví, un mes después, mi perra no podía caminar. No la habían cuidado como yo les había explicado y la artrosis había avanzado mortalmente. Ella ya tenía 13 años, pero antes de ese mes fatídico, le daban 7 u 8 de edad. ¿Hace falta decir que fueron mis suegros quienes la condenaron a sufrir una tortura cotidiana?

Un año me pasé tratando de recuperarla. Un buen veterinario, acupuntura y moxa le permitieron recuperar la movilidad de las articulaciones. Ejercicios en una pileta especial para perros, le devolvieron algo de músculo.

Y entonces me quedé embarazada y ya no tuve la fuerza para seguir con estos tratamientos. Sólo me quedaba la fuerza para sacarla 2 veces por día haciéndole bajar escalón por escalón 4 pisos (no había ascensor) y luego subiendo escalón por escalón.

A mi cuarto mes de embarazo la situación se volvió critica. Era el bebé o la perra. Y cuando la perra no quiso que la acariciara de tanto dolor que tenía, mi corazón explotó. Sentí toda la impotencia del mundo de darme cuenta que estaba en una situación sin salida y quien la iba a pagar con su vida era el ser que más cariño y amor me había dado en mi vida: mi Blue. Ni siquiera tuve el valor de pedirle perdón, porque sé que es imperdonable haber confiado en dos personas sin el menor sentimiento por los animales. ¿Como alguien inteligente, con amplios estudios, con sólidos vínculos familiares, puede caer en tal situación? ¿Irse a 13 000 km de su familia y de su país, sin desearlo? A un departamento en un 4to piso sin ascensor a pesar del problema conocido de su perra. Con un marido que una vez en su territorio mostró su verdadero ser, violento, manipulador, autoritario. ¿Es raro volverse tan vulnerable? Embarazada, con un hijo de 2 años, sin trabajo (por licencia pero sin trabajo al fin), sin familia, sin amigos, sin alguien con quien contar …

Y ese marido, que me mortificó durante años gritando a la perra y por la perra. Y esa perra que a pesar de todo lo quería. Y para quienes no creen que sea tan malo, el día que la durmieron a mi perra no pudo dejar de lado su egoísmo. No pudo dejar que vaya al veterinario con mi perra. Y tuvo que ser él el que estuvo delante de la perra. El que Blue miró antes de morir.

¿Como voy a estar sorprendida que me quiera sacar los hijos, si en su egocentrismo sin medida se tuvo que llevar hasta la última mirada del ser que él sabía era el que yo más quería? La última mirada de mi Blue fue para preguntar porqué yo no estaba ahí para despedirla.

Pero eso no es todo. Este sicópata después lloró una semana por mi perra como después lloró delante de las juezas para conmoverlas y que me fallen en contra! Y eso no le bastó.

Un mes después … cuando yo todavía tenía el corazón en carne viva, mirando una película donde el protagonista detalla como la mirada cambia en el momento de morir, el manipulador – porque no tenía ninguna otra razón que el placer de que fregármelo por la cara – me hace el “comentario” de lo doloroso que fue ver eso mismo en los ojos de la Blue y que él fue lo último que vio mi perra.

¿Qué necesidad de lastimar a una persona embarazada de 6 meses con recuerdos dolorosos y para colmo meter dedos en las llagas del dolor de tener que sacrificar a un ser querido y encima recordarle el hecho de no haber estado delante de su mirada? Ahí aprendí que siempre hay margen para ser más ruin.

La manipulación emocional, la violencia moral, es algo que debería ser penalizado más seriamente, destruye vidas. Las marca para siempre. Por mis hijos intento todos los días nunca más terminar en una situación donde me tenga que sacrificar yo u otra persona a los designios de un desequilibrado. Y es muy difícil, pero tengo la fuerza que me dan mis hijos y por eso me los quiere sacar.

Perdón Blue. Sé que estás en el cielo porque todos los perros van ahí, pero igual te pido perdón por haber sido débil y crédula a costa de tu sufrimiento. Te sigo queriendo con todo mi corazón.

 

 

Racconto

hostigamiento-laboralCuando empecé a escribir este blog la idea era contar mis peripecias matrimoniales en Francia para poner sobre aviso a mujeres jóvenes que antes de contraer un compromiso tan serio como el matrimonio y antes de tener hijos en países extranjeros vean con detenimiento todos los aspectos del paso que van a dar porque la imagen que se tiene en general de la vida en los países desarrollados no se ajusta a la realidad y además sus leyes, hábitos y costumbres difieren mucho de las que rigen en países latinoamericanos.
Pero nunca pensé que el paso del tiempo iba a confirmar tan brutalmente las prevenciones que yo tenía al respecto.La mujer que deja su propio país para casarse y radicarse en otro está dejando mucho más que su terruño, abandona su familia, sus amigos y todo lo que le es conocido para ingresar en un mundo muy diferente no sólo por su organización social y el idioma sino por una multitud de factores le que resultan tan extraños e inquietantes como su idiosincracia forjada en guerras, dominación y sangrientas conquistas.
Pero en lo que individualmente importa es que la mujer que se radica en el extranjero queda económicamente subordinada a su marido porque se imaginarán que si conseguir un trabajo razonablemente remunerado para una extranjera es normalmente difícil, lo es mucho más en un país con profundas raíces machistas, como por ejemplo Francia, donde hasta las mujeres son machistas y peor aún cuando su economía no anda muy bien.
Además, salvo raras excepciones, en muchos casos el marido hará todo lo posible para convertir a su mujer en una perfecta ama de casa e incrementar su dependencia obstaculizando cualquier intento de desarrollo personal.
Claro está que esta conducta no es enteramente su culpa, porque a su vez él está forjado en una matriz social que le exige mantener a la mujer bajo sus zapatos y que el desarrollo personal de su consorte sea “supervisado”.
Así son las cosas que una ignora cuando se larga a la aventura de extraditarse voluntariamente en pos de una supuesta vida conyugal normal en un país supuestamente más civilizado, todas creencias que el paso del tiempo y los sufrimientos derrumban sin piedad ni bien aparece la dura realidad que una ve cuando ya es tarde y la jaula está cerrada.
Porque pasa como el cuento de la rana hervida, no te tiran de golpe en el agua hirviendo, sino que la van calentando de a poco y cuando te diste cuenta ya no te quedan fuerzas para saltar.
Los machos alfa se saben todas las tácticas para ir de a poquito sorbiéndote el cerebro hasta convertirte en una especie de ente y lo peor es que no te das cuenta, y si te das cuenta no tenés a quien recurrir, finalmente lo naturalizás y si alguien de afuera no te abre los ojos seguís pensando que lo que te pasa es algo normal y tenés que bancártelo.
Yo desde que retorné a mi país estoy en tratamiento terapéutico para salir del deterioro psicológico porque mi ex marido casi me había convencido de que era una incapaz que más o menos no hubiera sobrevivido si no hubiese tenido su protección.
Tengo un título universitario y una especialización en La Sorbona pero él se las arreglaba para menospreciar constantemente mi origen argentino y todo lo que podía darme algún viso de independencia y para tenerme ocupada en nimiedades para que no tuviera tiempo de pensar ni hacer alguna cosa que me permitiera emplear mis conocimientos y mi capacidad de trabajo.
Es lo que hacen muchos esposos me dirán, y es cierto, pero no es lo mismo cuando estás absolutamente sola y no tenés algún ancla familiar cercana que te ayude a enfrentar la situación, te ves atrapada en una gran cárcel a miles de kilómetros de los que te pueden ayudar.
No digo que en todos los casos sucede ésto, pero puede suceder, y más vale tomar todas las precauciones posibles para evitar sorpresas que luego causan mucho dolor y frustración en una película sin final, porque los machos alfa no pueden admitir que rompas el cerco y convierten su despecho casi femenino en una causa irrenunciable y te persiguen todo el tiempo y en todas las formas para golpearte donde más te duele que son los hijos.

Un breve intervalo

dia-de-la-madre
Antes de seguir con mi relato quiero rendir un modesto homenaje a mi mamá que además de enseñarme cosas que me guiaron en la vida me acompañó siempre sobre todo en los momentos más difíciles. Tuvo el valor de enfrentar a mi ex marido en una situación límite en un país extraño y luego la fuerza de apoyarme sin condiciones, albergarme en su casa con mis hijos durante tres años y bancarme meses mientras yo buscaba trabajo, entre otras muchas cosas que hizo por mí y por mis hijos.
Conozco varios casos parecidos al mío en que los padres se desentendieron de la suerte de sus hijas, algunos por no tener recursos otros por miedo a meterse en cosas que no podían manejar, pero por suerte la mía se puso la situación al hombro y me dio el coraje que necesitaba para terminar con la situación de abuso psicológico que padecía desde varios años y que me dejó rastros que aún hoy transcurridos nueve años estoy tratando de superar con ayuda terapéutica.
Hoy, día de la Madre, para muchos será solo un cliché o un símbolo,pero para mí está lleno de un contenido emocional particular porque estoy recordando todo lo que mi mamá hizo por mi bienestar y mi felicidad sin condiciones ni claudicaciones.
Porque cualquier discurso se vería pobre para describir mi agradecimiento por el amor que me diste sólo digo ¡Gracias Mamá! ¡Felicidades en tu día!

Que nueve años no es nada

JuezaClaudine ya cumplió nueve años. Cómo pasa el tiempo! La traje a la Argentina cuando tenía un mes de vida, es decir que hace nueve años que estoy soportando la persecuta judicial, la amenaza permanente y la violencia de género económica de JD y veinte desde que lo conocí en Cuzco.

Es curioso, aunque el tango dice que veinte años no es nada yo siento que todo eso quedó en la prehistoria, como si en lugar de veinte años hubiera pasado un siglo y a veces me pregunto si en algún momentos hubo en realidad amor entre nosotros aunque ya no tiene importancia porque si lo hubo quedó sepultado en el pantano del odio y las pasiones malsanas que le brotaron a JD cuando vio la separación como un desafío a su poder patriarcal.

Durante todo este tiempo de pelea judicial se hizo el distraído con su obligación alimentaria, pero mi padre, atinadamente me parece, entendió que no había margen para abrir un nuevo frente litigioso mientras se peleaba por la permanencia de los chicos en Argetina, hasta que concluido el juicio de restitución el año pasado le inició un juicio de alimentos y radicó una denuncia penal por incumplimiento de los deberes de asistencia familiar.

La justicia civil lo condenó a pagar una mensualidad en euros que no cumple y la penal le concedió una probation, es decir que en lugar de ir a juicio debe cumplir unas condiciones ridículas (por ejemplo avisar si cambia de domicilio) fijadas por la jueza que lo único que quería al igual que la fiscal era sacarse de encima el fardo de un farragoso juicio contra un extranjero.

Es increíble como un sujeto puede reírse en la cara de la justicia argentina y no pasa nada como se estuvo viendo en los últimos años en este país. Claro está que como él tiene en Francia una sentencia a su favor – que es una burla al derecho argentino – cuando se manda la ejecución allá la justicia francesa la rebota sin miramientos.

Pero eso no es lo más malo, sino que cuando viene de visita todavía sus abogados bajan escritos llenos de pretensiones por su “derecho a la comunicación” con sus hijos.

¿Quien puede creer que un padre al que no le importa si sus hijos comen o pasan hambre, si van o no a la escuela, si tienen asistencia médica cuando están enfermos se preocupa por sus hijos? Si,señor, los tribunales argentinos lo creen o hacen como que le creen.

Lo gracioso es que el supuesto defensor de los niños dictamina que debe hacerse lugar a lo que pide mi ex marido porque viene desde muy lejos a ver a sus hijos. Que evada dolosamente sus obligaciones parentales parece que tiene menos importancia que sus derechos, pero el defensor se escuda en que él “es el defensor del derecho de comunicación de los niños con el padre”.

En definitiva para la justicia de Francia no importa si los chicos se mueren de hambre o pasan enfermedades, (si quieren comer que vuelvan es el mensaje) y para la argentina no se le puede restringir el derecho a la comunicación con los niños.Ergo, el señor hace lo que le place mientras la señora justicia en Argentina muerde el freno de la impotencia para hacer cumplir sus fallos y en Francia les da lo mismo que los chicos vivan, mueran o pasen necesidades en otro país.

Mientras tanto hace nueve años que yo trabajo, de mamá a tiempo completo, y literalmente de sol a sol para pagar no sólo los alimentos,la vivienda, el médico, la escuela etc. sino además los tratamientos para la dislexia que sufren mis dos hijos – que no son baratos – heredada del padre que me lo ocultó maliciosamente durante diez años.

En fin, que no se trata sólo de que lidiar con un sicótico que convirtió la persecución de su ex esposa en la razón de su vida sino que además hay que bancarse la impotencia de los tribunales para hacer real justicia.

Pero no me quejo, sólo expreso mi enojo por estos atropellos consentidos por quienes deberían ponerle coto, porque cualquier sacrificio que deba hacer está compensado por haber podido escapar, yo de una vida que se estaba convirtiendo en un martirio y que me dejó hondos surcos psicológicos, y mis hijos de criarse en una cultura retrógrada, prepotente e insensible.

Una movida que genera sospechas

portada_2.jpg_525981578Pocos meses después de perder categóricamente el juicio de “reintegro de hijo” JD despidió a sus abogados por incompetentes. Es sabido que los psicópatas nunca tienen la culpa de nada, la culpa de lo que les pasa siempre la tienen otros.

A renglón seguido no tuvo mejor idea que contratar a una abogada que se vende como la mejor especialista del país en la materia gastando en sus suculentos honorarios el dinero que debería aportar para el bienestar de sus hijos.

El objeto aparente es aceptar la radicación definitiva de los chicos en Argentina pero con la condición de tener un régimen de comunicación estable que le permita llevárselos a Francia “de vacaciones” dos veces por año, obviamente para no devolverlos nunca más ya que tiene en Francia una sentencia que lo favorece.

Pero detrás de esa aparente resignación a aceptar el fallo de la justicia argentina sospechosamente contrata a una profesional que intervino como apoderada de un padre en un caso que tuvo amplia repercusión periodística.

Luego de llegar a un acuerdo judicial en la Argentina sobre la tenencia de dos niños de corta edad con el asesoramiento de esa abogada, al llegar la madre con ellos a Brasil donde acordaron la residencia, el señor D., cliente de esta letrada, defraudó a la justicia argentina, se rió del defensor de menores, violó todos los términos del acuerdo y desapareció de ese país con rumbo desconocido llevándose a los infantes.

Tras casi un año de desesperada búsqueda la familia logró que Interpol lo localizara y detuviera … ¡En Hong Kong!

Hasta ahí debió viajar la madre con ayuda de sus familiares, que hasta tuvieron que vender una casa para afrontar los gastos, e iniciarle un juicio para que los chicos sean retornados al Brasil.

Es de imaginar lo que sufrió esa madre viviendo y litigando meses en un país con leyes, costumbres e idioma totalmente desconocidos, pagando traductores, abogados locales y cuantiosos gastos del juicio sin saber cual sería el resultado del litigio.

Pero la cuestión era tan grosera que finalmente la jueza de Hong Kong ordenó la inmediata repatriación de los menores que volvieron con ella al Brasil donde trata hasta hoy infructuosamente de radicarse con ellos a la Argentina donde tiene su familia.
Ciertos audios que de casualidad cayeron en poder de la progenitora con diálogos entre la abogada y su cliente ella está segura que la maniobra del Sr. D. fue pergeñada por la profesional y ejecutada con su colaboración.

Así que JD contrató precisamente a esa “especialista” que por cierto tiene contactos en varios países, lo que por supuesto despertó en mi la sospecha fundada de que tras la pantalla del “régimen de comunicación” se esconde el verdadero objetivo que es violar la sentencia judicial argentina y con el “debido asesoramiento” llevarse clandestinamente a mis hijos a Francia donde lo protege la justicia de ese país.

Por esta circunstancia mi padre – mi abogado – que también tiene contactos, se ve obligado a monitorear sus movimientos todo el tiempo que está con los chicos cada vez que viene de visita a la Argentina para prevenir cualquier intento de JD de repetir la repudiable maniobra del cliente de su nueva abogada.

20 meses después

Justicia insensibleLa sentencia de la Corte Suprema argentina que el 19 de septiembre de 2016 clausuró definitivamente el intento de JD de llevarse mis hijos a Francia fue sin duda un hito crucial en esta historia porque a partir de ese acontecimiento comenzó otra etapa en mi vida, aunque las amenazas de mi ex marido siguen aún hoy, casi dos años después, como un nubarrón en el horizonte.

Los tribunales argentinos, sin dudar en ninguna instancia, me dieron unívocamente la razón en base a los elementos que presenté en el juicio que demostraban la verdad, es decir, que JD había consentido la radicación permanente de los chicos en este país y luego había pretendido desconocer su propia decisión.

En cambio en Francia el Tribunal de Grande Instance de Cretéil en París, donde se tramitó el divorcio, además de aplicarme una multa por haberlo molestado a mi ex marido le dio el uso vitalicio de nuestra vivienda común en Vincennes más la custodia de los chicos, otorgándome a mí graciosamente la concesión de pasar con ellos algunos días en el año para lo cual yo tenía que radicarme en Francia.

Vale decir que como dije antes esa jueza pretendía que regresara a París con los niños para entregárselos al padre y me viera obligada a mendigar la caridad del Estado francés dado que cualquier aspiración de encontrar un empleo decente era simplemente una utopía en el marco contextual de una imparable ola de exacerbación de la xenofobia – que siempre fue una marcada característica de la sociedad francesa – potenciada por el terror que se desató a partir de las masacres perpetradas por los seguidores de ISIS.

Decidida a seguir hasta donde sea por para proteger a mis hijos apelé esta aberrante decisión ante la Court D’Appel y luego ante la Corte de Casación gastando lo que no tenía en abogados franceses.

Como era de esperar, ambos tribunales siguieron los lineamientos de la política demográfica del gobierno de retener sangre joven a cualquier costo y confirmaron lo resuelto por la primera jueza con insólitos argumentos.

Así, para la Corte de Casación una de las razones más importantes que motivaron el fallo en mi contra fue precisamente la denuncia que hice en este blog acerca de la falta de humanidad de la sociedad de un país que se precia de ser un supuesto paladín de los derechos humanos y de la libertad de expresión.

La Corte de Casación francesa consideró los términos de esta denuncia como injuriosos y ofensivos hacia su país porque desnudaban la realidad de su machismo cultural y el desprecio inocultable hacia las naciones de segunda categoría que se desprendía de las sentencias, impregnadas todas de un tufillo peyorativo hacia la seriedad de los documentos consulares en que habían fundado sus decisiones los jueces argentinos.

Se llegó así a un punto muerto en el que finalizaron con una diferencia de poco más de un año dos procesos que por cierto corrieron por líneas paralelas y por consiguiente nunca coincidieron en un punto que permitiera darle un cierre final al asunto.

Sé que estas cuestiones tribunalicias son quizás aburridas para los que me leen pero son la cara visible de un drama que aflige a muchas mujeres latinas que se casan con extranjeros y para poder para conservar a sus hijos luego de una ruptura deben librar una lucha sin cuartel no sólo contra psicópatas obsesivos producto de sociedades machistas sino también contra sistemas judiciales imbuidos de la misma cultura .

Mas allá del sufrimiento y la angustia permanente, este vía crucis que debí transitar por largos ocho años – y que todavía no termina – me permitió descubrir que algunos “países desarrollados” como Francia lo son sólo en algunos aspectos, pero en otros no solamente están atrasados sino en franca decadencia.

Aunque suene increíble lo cierto es que Francia, un un país que supo ser un faro cultural filosófico y científico en el mundo, que logró avances trascendentes en lo material, es hoy una sociedad en la que el pensamiento colectivo de sus habitantes no ha superado algunos resabios rudimentarios de su barbarismo originario, rasgo éste que se manifiesta en todos los niveles y particularmente en el judicial en el que hasta las juezas mujeres están formadas en el vetusto molde machista que está siendo demolido en muchas partes del planeta.

Recientemente el mundo entero reaccionó ante la inhumana decisión del presidente norteamericano que postulaba medidas inmigratorias cuya consecuencia inmediata era la separación de niños de sus padres, sin embargo en mi caso a las juezas francesas no les tembló la mano para hacer lo mismo.

Ese es el producto de poner mecánicamente a las abstracciones legales y los criterios políticos por sobre los individuos reales, sin contemplación alguna por el sufrimiento que provocan y por la deshumanización de la ciencia jurídica que finalmente en las decisiones de los jueces se desentiende del daño ocasionado a las personas al socaire de obsoletas concepciones ampliamente superadas por la realidad de un mundo que cambia mucho más rápido que la capacidad de adaptación de sus dirigentes.

En fin, como relataré mas adelante, la lucha por la seguridad de mis hijos continúa y aunque mi padre haya logrado una de las reglas básicas del arte dela guerra que es traer el combate legal al terreno propio la obsesión de venganza de JD es siempre una amenaza pendiente que no me permite distracciones porque busca y rebusca la manera de quebrar la valla de protección que mi padre ha levantado mediante un duro trabajo sin descanso y sin tregua.

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