La apelación

Primero me “notificaron” la sentencia por medio de una carta certificada, pero luego se dieron cuenta de que no era el medio apropiado y tramitaron la notificación por medio de un exhorto como corresponde. Por mi parte naturalmente despedí a la primera abogada por ineficiente y contraté otra que presentó la apelación por medio de un experto (que allá se llama “abué”) ante el Tribunal de Apelaciones estando próxima la fecha de la audiencia para resolver que es el 5 de diciembre de este año 2012.

Paralelamente, en julio de 2010 JD intentó llevarse de nuevo a los niños a Francia por medio de un procedimiento diplomático basado en el Convenio Internacional de la Haya sobre sustracción de menores que se tramita por medio de las Cancillerías francesa y argentina. Las autoridades Argentinas rechazaron de plano la pretensión la primera vez porque era absurdo que habiendo firmado una autorización de residencia permanente adujera que yo había sustraido ilícitamente a los niños.

Luego, cuando salió la sentencia que he relatado en las entradas anteriores, volvió a la carga con el mismo procedimiento y la Cancillería argentina, para mi orgullo nacional, le volvió a rechazar de plano la demanda indicándole que debía dirigirse a las autoridades judiciales. cosa que hizo mintiendo descaradamente por consejo de su nueva abogada. Se consiguieron una certificación de que yo no había apelado la sentencia basándose en la certificación por correo que era inválida y contrató abogados argentinos que la presentaron ante la Justicia como justificativo de que la guarda de los chicos le correspondía porque la sentencia estaba firme.

Mientras tanto JD además de denunciarme penalmente por secuestro presentó en París una demanda de divorcio en la que pide: que me saquen mis hijos, que no me den ni un peso de la división de bienes gananciales y además que le pague 30 mil euros por daño moral, o sea que la intención es usar a la justicia francesa para convertirme en una pordiosera, ¡A mi, la madre de sus hijos!

La maldad que emerge de la demanda es repugnante al más elemental sentido de humanidad, pero no me extraña en lo más mínimo porque estas circunstancias han sacado a la luz la verdadera personalidad de JD, toda la basura acunulada en su alma y en su psiquis. Su pequeño orgullo ha quedado tan herido que su deseo de venganza no tiene pudor alguno. A mi jamás se me hubiera ocurrido tal cosa porque mas allá de nuestras diferencias es el padre de mis hijos y me dolería que lo vieran en esas condiciones, pero, yo soy sudaca y él del primer mundo.

Por supuesto, todo lo hizo aconsejado por una abogada que funge de especialista en recuperación internacional de hijos y que le cobra una fortuna. Aquí cabe señalar una cosa que pinta de cuerpo entero el supuesto “amor” que siente por sus hijos y que le impulsa a arrebatármelos a como dé lugar, mintiendo, presionando y amenazando. Cuando acordamos que yo me quedaba en la Argentina con los chicos JD exigió que Constantino fuera a una escuela francesa, por eso los inscribí en el Instituto Jean Mermoz que quedaba en Belgrano a centenares de cuadras de mi residencia.

Constantino tenía todos los días tres horas de viaje en combi para satisfacer la exigencia del padre. Y eran tres horas cuando no había cortes de calles. El costo era de $ 2.500 mensuales, en ese momento 500 euros. JD mandó el dinero para pagar en marzo y abril, pero desde que salió la sentencia en mayo nunca más mandó un solo peso para la salud, la educación el vestido o la alimentación de sus queridos hijos!! ¿La razón? Que no mandar dinero era legal porque así lo había resuelto la justicia francesa, o sea, condenó a sus amados hijos a comer la sentencia de la Jueza de Creteil, com mayonesa a salsa golf o como quisieran.

Un padre ejemplar, que lleva gastados mas de 50 mil euros en juicios y abogados para castigarme pero no mandó uno solo ¡Un solo euro! para la mantención de sus hijos en dos años. Le importa un bledo que estén sanos, que coman, que se eduquen o se vistan, cuando viene de visita trae de regalo: libritos para leerles a los chicos y cuando los saca a pasear les da de comer: sandwiches de MORTADELA. Así como leen queridos lectores. Propiamente un miserable de ley.

La razones de la jueza (II)

Insisto en que no es mi pretensión pasar por una eminencia literaria ni mucho menos, sino prender una luz de alerta para las que estén por casarse con varones franceses sin saber cosas que les pueden arruinar la vida si el matrimonio no funciona. Que con el paso de los años y la venida de los hijos tu marido se convierta en un energúmeno manipulador, violento y autoritario no es una fatalidad pero sin una fuerte probabilidad dado que la misma cultura francesa lo incita a eso. Si ocurre, el Estado francés te obliga a seguir viviendo en Francia y aguantándolo aún a costa de perder tu propia personalidad so pena de que te separen de tus hijos.

Siguiendo con el fallo, la jueza de Creteil, que en la audiencia me trataba despectivamente como si hubiera ido a molestarla con una cuestión desubicada (“esta sudaca de mierda que me viene a joder con su ocurrencia de llevarse nuestros niños nada menos que a la Argentina”), coronó su posición con estas afirmaciones en la sentencia: “El intercambio de correo entre los esposos confirma unicamente los problemas de comunicación entre ellos y el reconocimiento del Sr G de que se deja llevar por su carácter (las violencias físicas no son ni reconocidas ni establecidas) relacionado a un trabajo excesivo y a su voluntad de corregirlo.” Claro, hay que esperar que te mate a palos para invocar violencia física. La crueldad mental y la violencia psicológica no corren.

En suma, la confesión de la violencia de mi marido no significa nada para la jueza que considera que un trabajo excesivo la justifica y que es suficiente su supuesta “voluntad de corregirla” a futuro. Debo aclarar que este criterio no es sólo de esta jueza, es parte de la cultura francesa marcadamente machista. El caso Strauss-Kahn lo dejó bien en claro. Chantal Jouanno, ministra francesa de Deportes (y excampeona de karate), dice que cuando va a la Asamblea Nacional viste pantalones en lugar de faldas para evitar miradas y comentarios machistas de los diputados.

El caso de Strauss-Kahn mostró “el problema de dependencia y de situación de jerarquía o de poder de un hombre sobre una mujer”, declaró la diputada oficialista Chantal Brunel, relatora del observatorio francés sobre igualdad de género.

Justamente el motivo de mi decisión de terminar el matrimonio fue que después de varios años de soportar verdaderas vejaciones morales con la esperanza de reconstituir la pareja llegué a la convicción de que mi marido no tenía la menor intención de cambiar su conducta conmigo, y por el contrario se dirigía peligrosamente a aumentar el grado de violencia. Y ahora tenía a mis hijos como posibles víctimas. ¿Debe una madre esperar que se produzcan episodios de violencia que sabe que se van a producir antes de tomar medidas drásticas?

Pero para la jueza de Creteil esa violencia era sólo producto circunstancial del “exceso de trabajo.” Y cree a pies juntillas, sin prueba alguna, que él se va a reformar. En otras palabras, en Francia hay que tolerar golpes y agresiones de todo tipo del varón por las “presiones del trabajo”.

En cambio, en lo que a mi respecta todo es negativo en la visión de la magistrada. “La Sra C. (o sea yo) demuestra una cierta inmadurez y no parece tener conciencia del costo financiero que implica el ejercicio regular de un derecho de visita y albergue en argentina y parece sorprendida de escuchar esto en la audiencia, invocando su futuro salario de 1200 euros (que por otro lado no esta justificado) que ella podrá traer “regularmente” sus hijos para que vean al padre. Finalmente, la edad de Claudia no constituye un obstáculo a que la custodia sea confiada a su padre, y sobre todo que en su documento 38, la Sra. Carbone indica que la hija puede comenzar a comer a partir del 2 de abril.”

Comentar esta barrabasada de la jueza puede resultar muy largo y aburrido. ¿Cuando estudió psicología para determinar “una cierta inmadurez”? ¿En que pericia se basó? ¿Como sabe cuales son mis recursos financieros? Bueno, no es necesario abundar mucho en la cuestión. Pero lo más indignante viene a continuación. Dice que yo tenía la obligación de avisarle con tiempo al padre que me iba a vivir a la Argentina y que no lo hice.

Según el Código Civil francés “En caso de desacuerdo, el padre el mas diligente se dirige al juez de asuntos familiares que estatuye según lo que exige el interes del niño”

“Todo lo contrario, la Sra C. – dice esta jueza – no se dirigió al juez de asuntos familiares más que después de su partida. Ella no ha tenido en cuenta el derecho del padre de mantener los vínculos con sus hijos poniendo al Sr G. delante del hecho consumado. Ella no demostró la urgencia que había para ella de irse del territorio francés cuando no había ningún acuerdo entre ella y el Sr G sobre esta cuestión”

¿Porqué tenia que dirigirme al juez de asuntos familiares si no había desacuerdo? ¿Que padre firma una autorización de residencia permanente en otro país si no hay acuerdo con la madre? Claro que como ella no le dio ningún valor a esta declaración del padre a pesar de haber sido presentada formalmente dijo que no hubo acuerdo, pero eso no es la verdad, es la excusa de la jueza para retener a los chicos en Francia siguiendo la línea que le bajan desde el poder político, y ésta es la realidad. Mi marido es ingeniero electrónico, master en arquitectura de redes y alto ejecutivo de Telecom France, ¿No sabía lo que estaba firmando? ¿Que le está pasando a la universidad francesa que larga estos mogólicos?

En fin, estas son las razones más sustanciales que dio la jueza de la sala 6 D del Tribunal de Grande Instancia de Creteil (París) para quitarme a mis hijos de tres años y seis meses de edad.

Para terminar esta parte quiero referirme a un interesante comentario de un tal Chajá (que debe ser del campo por el seudónimo que empleó, dado que el chajá es un ave oriunda de la Argentina que originó un conocido refrán. “Ese tipo es pura pluma como el chajá” porque parece grande pero es porque tiene un plumaje muy espeso, en realidad es como un pollo)

Dice este eñor (ue debe ser abogado) que no sé nada de derecho. Para información de quienes me siguen soy licenciada en Ciencia Política (UBA) y tengo un master (allí se llama DESS) en Políticas Públicas de La Sorbona con categoría de jurista. Es cierto que ésto se refiere al Derecho Internacional Público y no al privado, pero lamento decepcionar al Sr. Chajá respecto de mis conocimientos de derecho.

Pero lo importante es lo que dice tratándome de estúpida a mí y a todas las mujeres que se enamoran de sujetos a los que según su mentalidad se le debería de pedir el pasaporte antes de enamorarse para ver de que país son y después decidir. Ese no es el caso, cuando una se enamora generalmente le importa un comino de donde es el varón y ése es precisamente el objeto de este blog.

Enamórense a muerte pero no resignen su personalidad jamás, sólo tengan la precaución de casarse y tener hijos en SU PAIS. Aquí en la Argentina, por ejemplo, aunque parezca mentira estamos mucho más adelantados, a años luz de distancia de Francia en materia de legislación de familia. SI le hubiera hecho caso a mi madre, otra sería la situación para mi. Ahora tengo que enfrentar no sólo a un energúmeno que no sólo no manda un peso para mantener a sus hijos sino que encima se hace el preocupado y sigue cobrando los beneficios del sistema francés como si los chicos estuvieran en Francia, también tengo que enfrentar al Estado francés al que el tipo le interesa un bledo pero sí que los niños vuelvan a aportar su sangre a la patria francesa que envejece irremediablemente. El interés superior de los niños y sus sentimientos son para ellos meras palabras vacías de contenido: lo importante es SU política demográfica aunque eso signifique olvidarse de patrones mínimos de humanidad.

Las razones de la jueza

Antes que nada debo contarles que el día 5 de octubre de 2011 tuvimos una reunión en la Defensoría de Menores que interviene en mi caso aquí en la Argentina. Participaron JD, sus dos abogados, por supuesto el Defensor y sus adjuntos, y nada menos que LA VICECONSUL DE FRANCIA, UNA FUNCIONARIA DESTACADA ESPECIALMENTE POR EL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE FRANCIA, una ex-jueza que viajó a la Argentina especialmente para esta reunión Y UNA TRADUCTORA.

¿Queda alguna duda de que este caso no es un asunto entre privados sino que el Estado francés está detrás para presionar en favor de mi marido en función de su “política de Estado” respecto de los hijos nacidos en su territorio? No digo que esté mal que se preocupen por sus ciudadanos en el extranjero, digo que esta “preocupación” no puede llegar al extremo de avalar barbaridades judiciales e injusticias perjudicando a los niños como en mi caso condenándolos a vivir sin su madre sólo porque sus necesidades demográficas así lo exigen. Después voy a contar lo que pasó en esta audiencia.

Dicho ésto paso a comentar los fundamentos de la sentencia que pretende dejarme en la calle y sin mis hijos. Según la particular visión de la jueza “todo demuestra que la vida de pareja y de los hijos estaba organizada en Francia y que cuando la Sra C. se va del territorio para ir a la Argentina, es solo provisorio y para reponerse. Incluso, la autorización dada por el Sr G es solo por el periodo del 1/11/09 al 25/05/10. Ella debía entonces volver con los hijos, lo que no ha sucedido hasta este momento.”

Aparte de la obviedad de que “la vida de la pareja y de los hijos estaba organizada en Francia” (algo que nunca se discutió) la jueza omite deliberadamente considerar toda la documentación presentada por mi parte en la que se ve que en las tres sesiones de mediación que se hicieron aquí en la Argentina surge que el divorcio fue consensuado, que JD sabía perfectamente que yo venía a la Argentina a quedarme con mis hijos.

Pero lo que es francamente alevoso, es cuando esta jueza dice que “la autorización dada por el Sr G es solo por el periodo del 1/11/09 al 25/05/10” y que entonces yo debía volver con mis hijos después de esa fecha.

Para forzar el retorno de los niños la jueza toma en cuenta en su explicación una autorización de residencia transitoria presentada en el juicio por mi marido (que yo le había rechazado en su momento), y NO CONSIDERA la autorización de RESIDENCIA PERMANENTE de los chicos firmada por él ante un funcionario del Consulado Argentino en Francia, que yo presenté en el expediente y que esta magistrada hace de cuenta que no existe, ni la menciona. En la Argentina esto se llama prevaricato, no sé como será en Francia.

Tan es así que cuando un mes más tarde JD intenta hacer valer en Argentina esa sentencia tramposa para llevarse los chicos a Francia la Cancillería argentina le rechaza DOS VECES el pedido EN BASE A ESA AUTORIZACION DE RESIDENCIA PERMANENTE. (Que la jueza francesa no vió).

Pasó lo siguiente. Cuando JD vio que el divorcio iba en serio me quiso subestimar como era su costumbre y fue a la Alcaldía de Vicennes y me trajo una autorización certificada para salir con los chicos como que yo me iba de vacaciones a la Argentina con fecha de retorno, entonces yo le dije que eso no servía y me tenía que dar una autorización de residencia permanente tramitada en el consulado argentino. Cuando yo averigué como era el trámite el personal que me atendió, además de pedirme una constancia de oferta de trabajo (que le di) me dijo: “Señora, en estos casos dada la seriedad que representa una autorización de residencia permanente y los conflictos que se han presentado, su marido tiene que venir SOLO, le explicaremos detalladamente los alcances de lo que va a firmar, que usted va a la Argentina a trabajar y si está de acuerdo en que los niños residan en forma permanente enla Argentina labramos el documento y lo firma”. JD fue y firmó. Ahora él le dijo al Cónsul que “le hicieron firmar algo que no entendía” (JD habla y entiende perfectamente el castellano).

Por lo tanto la jueza procedió de mala fe ocultando la existencia de ese documento que probaba fehacientemente que de ninguna manera yo había venido a la Argentina “a reponerme” con obligación de volver, como también las actas de mediación en las que él aceptaba el divorcio y que yo tuviera la guarda de los chicos pero no la cuota alimentaria.

Eso no se animaría a hacer un juez si no tuviera el respaldo político del Estado francés, al que JD como individuo le importa un bledo pero sí tiene importancia para usarlo como instrumento para castigar a las osadas mujeres que se niegan a seguir siendo maltratadas por sicópatas violentos y manipuladores y se llevan a otro país los chicos franceses que ellos necesitan para oxigenar una sociedad con demasiados viejos. Amiga, créeme que no estoy exagerando y abre bien los ojos cuando tengas que tomar la decisión de casarte y tener hijos en Francia. Aún más, no lo hagas. Cásate y ten tus hijos en tu país.

La sentencia

Y me llegó por mail el texto de la sentencia dictada por una jueza de Creteil, París, Francia. Decía que:

1) Se atribuye al Sr JD el goce a título gratuito del domicilio familiar así como el mobiliario existente.

2) Los niños residirán en lo del padre. (Obsérvese que dice “en lo del padre” y no en la residencia familiar.)

3) La madre puede llevarlos a la Argentina: a) durante las vacaciones escolares de primavera y otoño, la primera mitad de las vacaciones de navidad y de pascuas los años pares, la segunda mitad los años impares, las seis primeras semanas de las vacaciones de verano. El costo de los billetes de avión ida y vuelta de los niños estará a cargo del padre

4) El cuidado y educación a cargo del Sr. JD .

5) El Sr JD pagará la cuotas restantes de la hipoteca ( con derecho a descuento en la liquidación matrimonial)

6) La madre recibirá una pensión de 250 euros por mes.

7) La madre fija domicilio en la ciudad de Buenos Aires Argentina

Es decir, después de cinco años de matrimonio la jueza francesa me dejó en la calle, sin mis hijos y con una pensión alimentaria de $ arg 1.250 por mes con derecho de visita a los chicos de tres meses y medio por año. Eso sí, “provisoriamente”.

En síntesis, lo que dice esta bestial resolución es: al padre (francés) todo, a la madre (argentina) el destierro, unas monedas para su subsistencia y la angustia de que sus hijos se queden a merced de un sicópata, eso sí, con el premio consuelo de verlos un rato cada año.

Antes, en la audiencia, cuando le hice notar a la jueza que Claudine aún estaba siendo amamantada me preguntó cuantos meses tenía, y cuando le dije seis meses me contestó: “Ah, entonces ya puede ser destetada” (como si fuera un ternero) con lo cual me estaba anunciando cual iba a ser su decisión. Ella ya había decidido que la leche materna podía ser sustituida por cualquier otra leche. Lo que yo pensaba y lo que dicen los especialistas, cero importancia.

Ahora, si me permiten, a riesgo de ser aburrida comentaré cada punto de esta atrocidad mal llamada “sentencia”. El uso del departamento y los muebles yo había accedido a dejárselo a JD ya que sólo me importaban los chicos. Pero como me venía a vivir a la Argentina tenía la expectativa de que los fondos alimentarios que se fijaran alcanzaran por lo menos el valor de la mitad de un alquiler en Francia lo que me permitiría a su vez alquilar en la Argentina.

No, el uso para el padre será gratuito, dijo Usía. La custodia, de hecho, para el padre ya que los chicos debían vivir en su casa. El costo de los pasajes que pone generosamente “a cargo del padre” tienen el 60% del valor pagado por la empresa France Telecom.

Sobre el “cuidado y educación” (a su cargo), tiene la escuela y la baby sitter gratuitos. Sus padres (que él dijo los podían cuidar) son dos ancianos achacosos de 75 años que viven a 800 kms. JD sale a la 7:30 y vuelve del trabajo a la 20. Ergo, ¡Los niños iban a ser criados por extraños! Pero que le importaba a la jueza. Lo que importan son las reglas, no los seres humanos.

Quedaban un año y pico de cuotas del crédito hipotecario o sea aproximadamente unos 15 mil euros. Para referencia sirve anotar que el depto. hoy está totalmente pago y valuado en 400 mil euros y me pertenece un 40% que él se queda por 15 mil.

En resumen, “provisoriamente” se quedaba con los niños, la casa, (por 900 euros por mes de hipoteca) los muebles, un salario de bolsillo de 6.500 euros no ganancial, cuidado y escuela gratuitos y me pasaba 250 euros por mes. Negocio redondo.

Después de leer la sentencia, la ansiedad y el temor que sentía se transformaron en una indignación que me nublaba el cerebro. ¿Esta era la justicia del país que le venden a una como civilizado? ¿Arrancarle a una madre sus hijos por negarse a seguir siendo destruida ella y sus hijos por un enfermo? La pregunta obvia es ¿Qué delito cometí para merecer esta condena? Por supuesto eso está explicado formalmente en los fundamentos del fallo donde dice porqué me desterraron sin derecho a nada, pero el verdadero delito que cometí fue casarme y tener hijos en Francia confiando en mi marido y en la supuesta “civilización humanitaria” francesa. Liberté, igualité, fraternité … para ellos.

Golpe al corazón

El telefono sonó a las 7 de la mañana. Era el 16 de junio de 2010. Yo sabía que era mi abogada de Francia porque a esa hora era la única que podía estar llamando dada la diferencia de 4 horas con ese país. Levanté el tubo con el estómago en la boca y el corazó latiendo a 2oo por minuto. A la primera frase de la letrada ya supe que algo había salido mal. Pero nunca imaginé que fuera TAN mal.
– Buen día Victoria como está? – me dijo en francés con un leve temblor en la voz que me alarmó.
– Buen día doctora ¿Tenemos novedades? – le dije, ansiosa.
– Malas – me contestó lacónicamente.
Me senté en la cama como si me hubiera caido un rayo y hubo un silencio que pareció durar un siglo.
– ¿Que …que pasó? – babuceé.
– Salió la decisión de la jueza de Creteil. Todo en contra.
Sentí que el mundo se desplomaba a mi alrededor. La abogada no era muy diplomática que digamos para pasar las malas nuevas. Instintivamente miré hacia arriba donde dormían plácidamente mis dos angelitos.
– ¿Como puede ser, doctora? ¿No era que estábamos bien?
– Es increíble, nunca vi una cosa igual en toda mi carrera profesional, una verdadera barbaridad! – me dijo azorada – le dieron la custodia de los chicos y el uso de la casa a su marido y a usted derecho de visita en Francia dos veces por año.
– Pero, pero ¿Porqué?
– Esencialmente porque dice que Ud. no le avisó a su marido que se iba a separar y que se iba a quedar en la Argentina.
– Pero ¿Y todos los documentos que presentamos demostrando que era una decisión común? ¿Las sesiones de mediación?
– No tuvo en cuenta nada de eso.
– Pero … pero ..si había una autorización expresa de mi marido para que los niños residan en forma permanente en la Argentina. ¿Eso se presentó, verdad?
– Si, pero eso ni siquiera lo menciona en la sentencia, Victoria. Ya le estoy mandando por mail el texto.
Cuando corté el mundo había cambiado para mí. La amenaza de separarme de mis hijos era ahora una cosa concreta y no una mera probabilidad.
Mi cabeza era un remolino y me sentía descompuesta. Mi mente se negaba a entender como alguien podía tan fríamente disponer que una pequeña de seis meses de vida sea separada de su madre como si fuera una mascota. En ese momento Claudine comenzó a lloriquear y tuve que subir a amantarla así que por un rato todo lo demás pasó a segundo plano.
Cuando le conté a mis padres la conversación con la abogada obviamente se instaló un clima de preocupación por el giro que había tomado la situación, aunque mi padre que es abogado me tranquilizó un poco.
– Hay que esperar que vengan los fundamentos del fallo- me dijo – después veremos que hacer, pero en principio hay que pensar en apelar esa barbaridad. Y de última, todavía hay mucha tela para cortar.
Mis padres son dos luchadores natos que no se arrugan ante nada y acostumbrados a luchar contra quienquiera que intente atropellarlos o imponerles algo, pero yo estaba invadida por una ansiedad matadora que me tenía caminando por las paredes. De sólo pensar en que me saquen los chicos me daban arcadas. Y así me quedé a la espera de las razones que había dado la jueza para disponer semejante monstruosidad. Que el tipo se quede en la casa era natural, pero lo demás, no tengo palabras para calificarlo.

La audiencia

Llegué a París acompañada de mi padre, que es abogado, dos días antes de la audiencia. En el aeropuerto estaba JD pensando quizás que me había estupidizado tanto que iba a cometer el desvarío de traer a los chicos … ¡Para que nunca más vuelvan a la Argentina! A tal punto llegaba su convicción de que me tenía sometida sicológicamente.

Ese día mi padre lo llamó a JD para tener una entrevista cerca de donde estábamos parando. Trató de persuadirle de llegar a un acuerdo para evitar todo lo que ahora está pasando hoy, pero JD creía también que todo era un mero trámite, que en un abrir y cerrar de ojos iba a recuperar a los niños y que mi padre sólo trataba de presionarlo para que acceda a que los chicos se queden a vivir en la Argentina. Cuando le dijo que el costo de los abogados en un juicio contencioso podía dejar a ambos en la calle JD le contestó: “Aunque tenga que vender mi depto y vivir en la calle quiero a mis hijos aquí donde tienen que estar”. Curioso criterio, pensó mi padre, no quiere gastar un euro en la manutención de sus hijos pero si está dispuesto a arruinarse regalandole dinero a los abogados para “ganar” esta disputa aunque tenga que vivir en la calle.

La idea de ir antes era para poder hablar con mi abogada, quien cuando nos reunimos me volvió a asegurar que este paso era un mero trámite pero que estaba tranquila de que la custodia de mis hijos me iba a ser asignada. Mientras tanto me pasaba sonriente su factura de 3 mil euros (18.000 pesos) por las horas trabajadas hasta ese momento.

Y llegó el día “D”. Fuimos al Juzgado de Familia en Creteil donde ya estaba JD con su letrada que se paseaba de un lado a otro envuelta en su toga (en Francia es obligatorio que los abogados usen toga cuando van a los tribunales) acentuando ex profeso su aspecto de buitre revoloteando sobre la carroña. Mientras esperábamos me acerqué a JD para una vez más intentar llegar a un acuerdo amigable, pero por alguna razón se sentía ganador y fue una conversación de sordos.

Una hora después de la fijada originalmente me llamó la jueza. A manera de saludo me espetó de mala manera “¿Ahora pudo venir, no?” y se sentó en su escritorio mirando unos papeles. Yo me senté frente a ella aunque no me había invitado a hacerlo porque no sabía como manejarme, era la primera vez en mi vida que estaba en una situación así y por supuesto era una pila de nervios. Lo que siguió fue más que nada una indagatoria a un acusado que había cometido un terrible delito y no una razonable averiguación de mis razones para el divorcio. Me sentí como Gregorio Samsa, ese personaje kafkiano que se había transformado en un extraño insecto al que todos pisoteaban sin piedad. Y después de tantos días de angustia acumulada, hostigada por una persona que abusando de su investidura me miraba como si le diera asco no me pude contener y rompí en llanto. Obviamente mis sollozos no conmovieron en lo más mínimo a la arpía que tenía adelante, la que por el contrario usó mi arranque emocional para escribir luego en su sentencia que yo era”inmadura” (y por lo tanto incapaz de criar a mis hijos) a fin de justificar la barbaridad que resolvió después.

Luego llamó a JD y finalmente a los dos con nuestros abogados. Lo que siguió sí fue de mero trámite, porque evidentemente la sentencia ya estaba dictada de antemano, La actitud de la jueza fue todo el tiempo la de una persona a la que fuimos a molestar por un tema que no merecía un minuto de su tiempo porque era demasiado claro a quien le asistía la razón. Se supone que era una audiencia de conciliación establecida para tratar de que los cónyuges acuerden amigablemente los términos del divorcio. Nada que ver, fue directamente un fusilamiento que luego se plasmó en los papeles porque, después me di cuenta, había nada menos que osado desafiar la política demográfica del Estado francés pretendiendo que mis hijos vivan en la Argentina.

En fin, terminada la audiencia fuimos al aeropuerto y volvimos a la Argentina a esperar la decisión de la jueza, yo todavía esperanzada de que a pesar de lo desagradable de la audiencia prevaleciera la razonabilidad. Una ilusión que muy pronto se evaporó en el aire.

El calvario judicial (I)

Como mi marido dispuso que sea un juez el que decida si correspondían los alimentos inicié el juicio de divorcio después de consultar con mi abogada en Francia que prácticamente me aseguró que me iban a dar la tenencia provisoria hasta que saliera la sentencia definitiva que en realidad era lo único que me interesaba.

La jueza francesa fijó una audiencia para el mes de abril de 2010. Como yo me sentía física, anímica y sicológicamente destrozada y tenía que dejar solos con mi madre a los chicos (ni loca los llevaba) le consulté si podía ella representarme en esa audiencia. Me dijo que sí, que le mande un certificado médico que ella lo presentaría con un escrito y creía que no habría problema. Cuestión, cuando recibió el escrito la jueza se puso de la nuca, fijó una nueva fecha y me intimó a presentarme en persona bajo amenaza de darle la razón a mi marido en caso de no comparecer. Así que tuve que viajar a Francia para la audiencia ya con un gol en contra y con un euro costando casi seis pesos.

Por eso a todas las chicas de otra nacionalidad que estén en pareja con un francés les repito: no se casen en Francia, ni tengan hijos ahí, porque entonces caerán en la trampa de que todo queda sujeto a la ley de ese país que tiene como política de estado retener a cualquier precio a los niños nacidos en su territorio así tengan que encarcelar a la madre y ni que hablar de que el interés de los niños les importa un bledo, lo que les importa es su política demográfica, sangre nueva para inyectar a una sociedad envejecida y para mantener sus ejércitos.

Y si no les queda más remedio que casarse en Francia por lo menos tengan sus hijos en su país de origen, no hagan como yo que desoí a mi madre por no discutir con mi marido y ahora tengo que luchar a brazo partido por mis hijos con un maricón agresivo e inflado porque que cuenta con todas las ventajas que le da jugar de local respaldado por la política demográfica de un país del primer mundo que usa a los maridos como instrumentos de su sistema policial para no permitir que mujeres del tercer mundo se lleven chicos de “su propiedad” a otras tierras con la excusa de que son ciudadanos franceses.

Imagínense que hoy tengo que pagar abogados que cobran en euros y gastos telefónicos en la misma moneda que hoy cuesta 6 pesos argentinos, estoy a 11 mil kilómetros del juzgado donde se ventila el juicio, me desconecté de personas que podrían ser mis testigos y tengo que pelear a ciegas no sólo contra un sicópata enardecido sino contra el estado francés. No es una posición muy cómoda que digamos.

La fuerza es el derecho de las bestias

Cuando inicié en Francia el juicio para la tenencia provisoria de mis dos hijos lo hice con algunas dudas, pero pensaba: “¿Que juez en el mundo va a cometer la crueldad de separar a una madre de sus hijos, uno de ellos de seis meses?” Pronto tuve la respuesta: “Un juez francés”.

“La fuerza es el derecho de las bestias”. La verdad, a pesar de haberla escuchado mas de una vez, nunca le puse mucha atención a esta frase que pertenece a un político que sabía lo que decía, hasta que me tocó en carne propia. Aunque en realidad creo que las bestias no hacen cosas como estas, es un “privilegio” reservado a los seres “humanos”.

Después de separarme de mi marido y viajar a la Argentina con mis hijos en el mes de noviembre de 2010 (mi hija Claudine tenía un mes) hablé con una mediadora para que cuando viniera JD hagamos un acuerdo sobre las condiciones del divorcio como habíamos quedado en Francia. Efectivamente cuando el llegó a Buenos Aires en diciembre de 2010 fuimos. Las deliberaciones fueron bastante amargas, pero sin embargo casi llegamos a un punto de coincidencias, digo “casi” porque cuando llegamos a la cuota alimentaria para los chicos él dijo: “Ah, no, el que se queda con los chicos que se haga cargo de los gastos yo no pongo un euro” y no hubo manera de continuar el diálogo. Entonces quedamos en que yo iba a iniciar el juicio y que el juez decidiera si correspondía o no la cuota alimentaria. Pero ese era el único punto en disidencia. Hasta ese momento.

En el mes de febrero de 2011 la abogada que había contratado en Francia, que lamentablemente era una improvisada en la materia como descubrí amargamente más tarde, inició el juicio de divorcio. En el sistema francés primero se celebra una audiencia para establecer provisoriamente la tenencia de los hijos, el uso de la vivienda familiar, la cuota alimentaria y el régimen de visitas.

Primer error de la abogada, omitió un artículo del Códgo Civil francés en su presentación para justificar mi viaje a la Argentina. Segundo error, ante mi consulta me dijo que la audiencia podía celebrarse sin mi presencia así yo no tendría que viajar de Argentina a Francia solamente para esa diligencia. Tercero y más grave, no debió iniciar el juicio y esperar que sea mi marido quien lo comience. En el próximo capítulo de este drama explicaré porqué.

El cuento de la rana hervida

Pido disculpas a quienes tienen la paciencia e seguir este relato, porque quizás sea un poco aburrido ya que no pasa nada que sea muy diferente a lo que pasa en otros matrimonios, pero la finalidad de este blog no es deslumbrar a nadie con mi genio literario sino evitar que otras mujeres caigan en la trampa que caí yo y tengan que acostarse y despertarse cada día con la amenaza de que sus hijos sean llevados a un país prepotente a sufrir en manos de personas narcisistas, violentas y brutalmente egoístas, y no hablo sólo de JD, sino también de sus cómplices familiares e institucionales. Con salvar a una sola chica de este calvario consideraré cumplido el objetivo.

Para que tengan una idea de lo que estoy hablando y de la hipocresía de la burocracia francesa , hace unos días recibí una invitación del consulado francés en la Argentina. Fui con mi papá, quien una vez sentado frente al funcionario que nos atendió le preguntó a título de que era la entrevista.

– Es que los niños son ciudadanos franceses y es la tarea del consulado ocuparse de la situación de ellos cuando están en países extranjeros – le contestó.

Yo estaba atónita, no podía creer lo que estaba escuchando. Los franceses me cortaron la obra social, me negaron la beca escolar, mi marido no me mandó un centavo durante dos años ¿Y este pelagatos me estaba diciendo que se preocupaban por la situación de mis hijos en la Argentina? Yo también soy ciudadana francesa, demonios. ¿Que se creen que son estos tipos para tratarnos de infradotados? Todavía creo que fuimos muy educados con este bobo engreído. Debimos haberlo mandado al demonio.

Ahora bien, vuelvo a la misma pregunta que seguramente se harán quienes leen estas líneas ¿Cómo es que habiéndose mi marido convertido en un energúmeno insoportable lo toleré tanto tiempo? ¿Alguien me obligó a casarme y a tener hijos? Claro, mirando desde el balcón es fácil hacerse estas preguntas, como me las hago yo ahora viendo las cosas desde otra perspectiva temporal.

Y me doy cuenta de que sufrí una especie de síndrome de Estocolmo porque realmente el tipo me había secuestrado la psiquis torturándome con el trabajo, con mi hijo, con la culpabilidad de su eyaculación precoz y con tantas otras fruslerías cotidianas que no me dejaban pensar. Para que tengan una idea, por ejemplo, sus camisas solo podían ser Yves Saint Laurent o Pierre Cardin sin repassage, esto es, que no se planchan, y entonces a pesar de eso, exigía que yo se las planche hasta que no tengan ni una molécula arrugada. Todo tenía que estar ordenado meticulosamente porque sino era motivo de gritos y recriminaciones e insultos. Por supuesto, entre esas exigencias e impedir que agrediera a Constantino terminaba el día que no sabía ni como me llamaba.

Dicen que si una lanza a una rana dentro de un recipiente de agua hirviendo saltará de inmediato hacia afuera, pero si la sumerge en agua apenas tibia y la va calentando de a poco la rana muere hervida porque no se da cuenta. Y eso me pasó a mi, la verdad, JD me ganó por goleada porque yo no fui a una estúpida competencia de estrategias, fui a Francia a hacerme de una vida y de una familia, no a competir con un sociópata para ver quien era más hábil en la tarea de someter al otro miembro del matrimonio. Y por lo tanto no estaba atenta a sus triquiñuelas infantiles porque nunca se me hubiera ocurrido que su mente alterada estaba en esas divagaciones. Hasta creo que era su manera de descargar las frustraciones y el miedo que traía del trabajo a mis costillas. Pero yo resistía. Hasta que llegó el estallido.

El gran simulador

Cuando Constantino tenia un año y 9 meses mi hermano Martin decidió casarse, así que organizamos el viaje a la Argentina, de paso fuimos a visitar a amigas que hacia un montón que no veía. En Santa fe paramos en la casa de mi amiga Inés, que tiene mellizos. Sorpresivamente un día ella me dijo:

– Che, JD ¿Cuando levanta el culo?. Porque se pasa todo el día dándote órdenes “Victoria !!! A Consta hay que cambiarlo, Victoria, hay que bañarlo, hay que llevarlo a dormir a Constantino”. Y él ¿Cuando trabaja de padre? ¿O que entiende por ser padre? Estaba claro, su rol era darme órdenes porque yo era “la niñera”.

– ¿Por qué no lo deja jugar con los chicos nuestros, o lo acuesta cuando todos estamos disfrutando de un momento juntos? – me dijo en otro momento Inés muy preocupada.

Luego nos fuimos a la casa de otra amiga que vive más al norte, Bettyna, que me dijo:
– Che ¿A este no se le prendió el motor de la paternidad? ¿Será que se le prenderá alguna vez?

Un amigo de mis padres lo invitó a practicar sky acuático, como era un deporte que desconocía regresó todo golpeado y como aún no era verano y no tenia equipo se enfrió, se engripo y contagió a todo el mundo. Más motivos para un mal humor insoportable y permanente, maltratos, gritos … Me enojé.

– Querido cuidate un poquito !! Que ya no sos el pendejo aventurero que te creías y tenemos un hijo que cuidar, educar y ayudar a crecer.

Pero a él lo único que le interesaba del viaje era eso. Disfrutar personalmente todo lo posible y ocuparse de su hijo lo menos posible.

Que el hijo presenciara sus demostraciones de violencia, no le importaba, como tampoco aterrorizarlo ni maltratarlo, la cosa ya estaba pesada. Ni siquiera ya se controlaba ante los extraños.

Llegamos a Buenos Aires después de varias etapas a pura discusiones, el placer de estar con amigos se había quedado en el camino de ida.

Ahora venía el el casamiento. JD estaba completamente dolorido por los golpes de sus “hazañas” deportivas y por supuesto con los nervios de punta. Tuvimos una muy desagradable discusión en la casa de mi mamá.

Mi papá que escuchó, no las palabras sino la falta de respeto que rezumaban y la presencia del niño en el entredicho tuvo una larga charla con JD respecto del significado de hacerse hombre !!!!! Luego de esa charla se calmó bastante, pero … la cabra al monte tira.

Después del casamiento él se volvió, con mi hijo nos quedamos unos días más en Argentina y luego también nos volvimos. Mis amigos y mi familia quedaron muy impresionados de la violencia verbal y la tensión permanente que imponía por su mal humor.

Hacía tiempo que yo les comentaba todo esto. Pero con ellos era agradable y atento por lo que fue un verdadero shock descubrir su real personalidad.

Incluso tenía amigas que me echaban en cara que teniendo un marido que me lleva a vivir a Paris, yo encima me queje. Qué poco sabemos del verdadero Paris y de la verdadera idiosincrasia francesa!

El “buen padre de familia”

Como por lo vista esta enfermedad evoluciona, cuando volvimos a Francia su “estrategia” cambió: en vez de atacarme directamente a mi continuó con el tema del hijo a full. Como se sienta, como come, como está vestido, resultado: todo el día me tenía ocupada en que SU hijo estuviera dentro de los cánones milimétricos que él fijaba.

Fiscalizaba la cantidad que había comido por día, la cantidad de agua que usaba para bañarlo, la cantidad de pañales, donde dejaba los juguetes, las horas que había dormido etc. y yo debía darle el informe día por día, otro tema de conversación no estaba permitido.

Uno podría engañarse y decir “Que padre preocupado”.

Error, el buen padre no es el fiscal de la niñera/madre, el buen padre hace, ayuda, colabora, y silenciosamente, no a los gritos ni a las recriminaciones.

No exige que el hijo se levante de la cama recién después de que él parta al trabajo ni que se acueste antes de que llegue de vuelta. Que si sucede lo contrario, empieza a los gritos y golpes.

Desde hacía meses mi hijo había dejado de cantar, contarme cosas, estaba molesto, se encerraba en sí mismo, comía poco y mal. Visité psicólogos especializados en niños.

Mi error, ir con el padre.

El desplegaba una especie de grandes explicaciones super lógicas y “encantaba” a los que escuchaban, haciéndome quedar como desubicada, exagerada e inmadura.

Yo misma llegaba a dudar de mi misma y buscaba soluciones leyendo libros y más libros. Todavía no me había dado cuenta de que mi autoestima había sido destruida paso a paso.

En fin, llegaron las fiestas y nos fuimos a la casa de mis suegros y un tiempito después en un alegrón semialcohólico de mi marido quedé embarazada de mi preciosa Claudine.

Sobre llovido, mojado: eyaculación precoz

Todavía no entiendo cómo sucedió. Fue algo casi milagroso, porque desde el nacimiento de Constantino repentina y misteriosamente JD empezó con un problema de eyaculación precoz. Al principio pensé “Ya le va a pasar, es el julepe del primer hijo”, pero luego pasaban los meses y la cosa se estaba volviendo intolerable porque JD me empezó a culpar de su problema con el argumento de que yo me negaba a complacer sus deseos (casi masoquistas, ni loca!!). La verdad, jamás se me había ocurrido que a los hombres les gustaban esas cosas raras.

Entonces empecé a informarme sobre esta disfunción masculina para ver cómo solucionar la cuestión porque todo se volvía más desagradable. Las relaciones íntimas se volvieron super agresivas, antes, durante y después del sexo, lo que en verdad era frustrante, como consecuencia de lo cual literalmente mis genitales se cerraron y tuve que consultar al ginecólogo, quien me dijo : “Señora, esto no se contrae por un problema físico (esa era la teoría casera del ingeniero JD) si no que evidentemente Ud. está bajo presión, su marido debe ser más cariñoso para que esa zona se relaje … “. Pasé una vergüenza …

Pero no podía decirle que era más fácil que volviera Jesucristo que lograr una actitud cariñosa de mi marido.

Averigué que la eyaculación precoz es un problema sexual bastante común en hombres, afectando a entre el 25 y el 40% de ellos. Puede ser causada, temporalmente, por depresión, estrés relacionado con asuntos económicos, expectativas poco realistas o desfiguradas sobre su capacidad sexual. (Todo le cuadraba a aJD). También puede ser la consecuencia de una falta de comunicación entre las parejas y sus círculos sociales o por conflictos de identificación sexual (?) no resueltos. Por ejemplo, homosexualidad reprimida.

La cuestión es que las agresiones se fueron incrementando a medida que pasaba el tiempo y ya eran insoportables.
Actitudes permanentes de violencia hacia mí, estando embarazada, hacia mi hijo, y hasta hacia mi perra, pobre … que ya estaba en las diez de última.
Gritos, prepotencia, recriminaciones, amenazas coléricas, golpes disimulados, escenas violentas, eran pan nuestro de cada día.

Pero como ahora en lugar de una tenía dos razones poderosas todavía intenté tratar de salvar esa familia. Gran error que casi le cuesta la vida a mi hija.